El compromiso de los ganaderos con el bienestar animal
Dr ir. Bettina Bock, Lecturer/Assistant professor Rural Sociology Group, Wageningen University and Research Centre, The Netherlands. Leader Work Package 1.3

ENTRADA: La autora reflexiona en este artículo sobre la percepción del bienestar animal por parte de los ganaderos europeos.
Éste es el primer estudio sobre las actitudes de los ganaderos hacia el bienestar animal, su opinión sobre las regulaciones en esta materia, su disposición a implementar medidas más estrictas y sus expectativas respecto a la comercialización de los productos procedentes de granjas con un elevado grado de bienestar. La comparación de varios esquemas de bienestar animal revela cómo la participación en estos proyectos modifica las actitudes y perspectivas de los ganaderos.

La mayoría de los ganaderos considera que la participación en proyectos básicos de garantía de calidad es necesaria y más o menos obligatoria para vender sus productos. Los proyectos de calidad máxima se consideran importantes para asegurar el acceso al mercado, pero también como instrumentos para la distinción entre productos. La participación en programas específicos de bienestar animal significa escoger un camino diferente de producción y a menudo, un mercado diferente. Para muchos ganaderos, las consideraciones éticas juegan un papel importante en esta elección.

En lo que se refiere a la definición y valoración de bienestar animal, se distinguen dos grupos de ganaderos. La mayoría de los que participan en un proyecto básico o de alta calidad definen bienestar animal, en primer lugar, en términos de sanidad animal o producción. Muchos de los ganaderos que participan en proyectos específicos de bienestar animal lo describen, en primer lugar, como la oportunidad del animal de expresar su comportamiento natural.

En general, los ganaderos en proyectos específicos y orgánicos están más abiertos a implementar medidas de bienestar animal adicionales que los ganaderos en proyectos básicos o de alta calidad. Esto está parcialmente relacionado con su definición diferente de bienestar animal. Algunas de las nuevas medidas no atienden a la definición de los ganaderos que participan en proyectos básicos y de alta calidad. Por ejemplo, algunos ganaderos están preocupados por el riesgo sanitario que puede suponer la introducción de camas de paja. Es importante entender que las dudas a la hora de integrar nuevas medidas no implican necesariamente  que el bienestar animal no sea importante para los ganaderos, sino más  bien que la medida en concreto podría entrar en conflicto con las definiciones de los ganaderos de bienestar animal y sus ideas sobre las buenas prácticas en las explotaciones.

Algunos productores de porcino se sienten bajo presión, tanto económica como social. Se espera que cumplan las regulaciones más exigentes y produzcan de una manera más acorde con el animal, pero ven menos disponibilidad entre comerciantes y consumidores de compartir los costes extra que ello conlleva. Los ganaderos implicados en programas básicos y de alta calidad tienen poca confianza en la voluntad de los consumidores de pagar, y están preocupados por la falta de conocimientos de los consumidores sobre el bienestar animal y la calidad del proceso de  producción. Los ganaderos que participan en programas de bienestar animal específicos y orgánicos tienen un poco más de confianza en los consumidores, estimulados por su éxito al entrar en un “nicho” de mercado.

Además de las diferencias entre proyectos, los contextos nacionales pueden contribuir a las diferencias entre los ganaderos. Noruega y Suecia estipulan un contexto específico, ya que el bienestar animal está estrictamente regulado por ley y sólo existen unos pocos programas de bienestar animal. Los cuatro países restantes son partidarios de un gobierno más neoliberal, donde los temas públicos se resuelven cada vez más mediante el mercado. Como resultado, los programas de bienestar animal son más notables en Holanda, Reino Unido y, en cierta medida, Francia, donde el interés público por el bienestar animal es lo suficientemente alto como para esperar que las ventas de los productos respetuosos con los animales sean un éxito. En lo que al público se refiere, la preocupación por el bienestar animal parece menor en Italia, por lo que el mercado tiene menos necesidad de desarrollar iniciativas al respecto en estos momentos.